Síndrome del dolor miofascial y su relación con los factores psicoemocionales

Síndrome del dolor miofascial y su relación con los factores psicoemocionales

Síndrome del dolor miofascial y su relación con los factores psicoemocionales

Se puede decir que los factores psicoemocionales son realmente muy influyentes dentro del cuerpo humano, sobre todo en el desencadenamiento de distintas afecciones como lo puede ser en éste caso el síndrome del dolor miofascial, llegando en algunos casos a ser incapacitante para el paciente, a continuación se analizará la relación entre ambos y cómo puede ser abordada mediante la fisioterapia.

Es importante resaltar, que en la actualidad ante la aparición del síndrome del dolor miofascial ciertamente la fisioterapia invasiva ha cumplido un papel importante en la mitigación de las manifestaciones clínicas desarrolladas, haciendo uso de distintas técnicas de las cuales puedes aprender asistiendo al congreso de fisioterapia invasiva dictado por el equipo de Fisiocampus. Así pues, antes de poder hablar de un tratamiento alterno mediante la fisioterapia convencional, es necesario conocer de qué manera los factores psicoemocionales influyen en la aparición del síndrome del dolor miofascial, para ello, es necesario mencionar algunas bases teóricas de importancia.

¿Cuál es el factor psicoemocional?

Se conoce, que el ser humano tiene muchas características que lo diferencian de las demás especies dentro del planeta tierra, siendo una de ellas la capacidad de razonamiento y pensamiento analítico para tomar decisiones a corto, mediano y largo plazo, uniéndose a los medios físicos que utiliza para hacerlo, háblese del cuerpo humano en general. Ahora bien, ésta capacidad de razonamiento viene relacionada con distintas estructuras dentro del sistema nervioso central y periférico, aunque en la actualidad no se conozca con exactitud el funcionamiento completo, si se sabe que se encargan de segregar hormonas que promueven distintos procesos dentro del organismo tal es el caso de la adrenalina, serotonina, oxitocina, entre otros.

Dentro de las estructuras que se encuentran relacionadas con el pensamiento y los factores psicoemocionales se pueden mencionar las siguientes:

Área cortical o de Brodmann 9,10,11 y 12

También conocida como área prefrontal, se encuentra ubicada en el lóbulo frontal y ésta es sin duda una de las áreas más importantes, pues allí se procesan todas y cada una de las interacciones relacionadas con el pensamiento, razonamiento, organización e incluso la personalidad, básicamente todo lo que está relacionado a los pensamientos internos siendo quizá el área que más funcionalidad tiene a lo largo de la vida humana.


Sistema límbico

También conocido como el cerebro emocional. Se encarga principalmente de gestionar todo lo relacionado con las emociones, incluso influye en los procesos de aprendizaje y memoria siendo muy importante para el desarrollo del ser humano. Éste sistema tiene una íntima relación con el sistema nervioso autónomo y a través de éste con estructuras inferiores, háblese de órganos, tejidos nerviosos, musculares, entre otros, los cuales se ven influenciados por distintos estímulos externos que provocan en el cuerpo cambios emocionales de molestia, felicidad, tristeza, entre otros pudiendo participar entonces con la activación o inhibición de los mismos dependiendo sea el caso a través de la segregación de hormonas.

El sistema límbico está formado por las siguientes estructuras:

  • Hipotálamo: Una de las estructuras más importantes del cuerpo humano, pues es el principal encargado de mantener una correcta homeostasis en el cuerpo, regulando la temperatura, sed, hambre, teniendo una relación incluso con la glándula pituitaria desde donde se segregan distintas hormonas para controlar dichos procesos. Influyendo sobre todo en el sistema nervioso autónomo, encargado de las respuestas simpáticas y parasimpáticas.

  • Hipocampo: Ubicado a nivel de los lóbulos temporales muy cerca del tálamo, es la estructura encargada en todos aquellos procesos mentales relacionados directamente con el aprendizaje y la memoria en la experiencia humana.

  • Amígdala: Ubicadas en los laterales del hipocampo, es la principal estructura encargada de todos los procesos emocionales y su respuesta ante distintos estímulos o situaciones que generan cambios o respuestas emotivas.

  • Corteza orbitofrontal área 11,12 y 15: Por donde se procesan todos los estímulos provenientes del sistema límbico para generar una respuesta.

¿Qué es el síndrome del dolor miofascial?

Se habla de una de las manifestaciones dolorosas más comunes dentro de la población adulta, donde al menos un 80% que ha sufrido alguna lesión ha padecido de éste síndrome, se caracteriza por la presencia de puntos gatillo miofasciales, descritos como puntos de hipersensibilidad o hiperirritabilidad que tienen lugar sobre una banda tensa dentro de las fibras musculares, generalmente asociado con una segregación en exceso de acetilcolina dentro de la placa motora lo cual causa una hiperactividad muscular que termina formando dicho punto gatillo. Se puede decir, que éstos se asocian a un estado de hipoxia local, dado a una disminución del Ph promoviendo la llamada de sustancias inflamatorias como la sustancia P, prostaglandinas, entre otras.

Dentro de las características o manifestaciones clínicas que se presentan tras el síndrome del dolor miofascial se pueden encontrar los siguientes:

  • Dolor referido que se extiende generalmente en sentido craneocaudal a lo largo de una región en específica.

  • Se puede manifestar debilidad muscular o dificultad para lograr la contracción muscular correctamente.

  • Sentimiento de restricción o disminución del rango de movimiento.

  • Generalmente existe una alteración de la sensibilidad en donde se manifiesta alodinia o en su defecto un estado de hiposensibilidad.

¿De qué manera se asocia la aparición del síndrome del dolor miofascial con el factor psicoemocional?

Se puede decir, que dentro del sistema miofascial existen distintas terminaciones nerviosas libres que tienen relación directa con el sistema nervioso autónomo, por tanto, como se ha venido mencionando, al estar sometido a distintas situaciones de carga emocional, en donde se experimentan estados de estrés graves, molestias intensas, depresiones profundas, entre otros, gracias a la segregación de hormonas y la activación del sistema simpático y parasimpático respectivamente, puede llegar a dar inicio a la producción de puntos gatillo miofasciales o en su defecto restricciones a nivel de la fascia que influyen considerablemente en la aparición del síndrome del dolor miofascial.

Así pues, además de esto existen otros factores que pueden influir directamente en el inicio de ésta patología donde se pueden mencionar los siguientes:

  • Práctica de deportes en donde exista una gran demanda física y no se cumplan con los debidos tiempos de recuperación en donde se puede promover la aparición de un aumento tensional dentro de los tejidos blandos.

  • Padecimiento de escoliosis, donde se presenta una curvatura anormal en sentido lateral, que da como resultado una forma de “C” y en casos más graves en forma de “S”, pudiendo llegar a desencadenar desequilibrios musculares que producen dicho síndrome.

  • Carga y traslado de objetos pesados durante un largo periodo de tiempo durante algún tipo de actividad física o laboral.

Para lograr diagnosticar e identificar la presencia del síndrome del dolor miofascial, es netamente necesario el uso de la palpación, en donde el terapeuta debe desarrollar una sensibilidad táctil muy avanzada para poder percibir las restricciones o alteraciones del sistema fascial además de la presencia de puntos gatillo, siendo muy importante tomar en cuenta las manifestaciones clínicas dolorosas que refiere el paciente.

De igual manera, se puede hacer uso de la evaluación postural, ya que, como se ha mencionado anteriormente, las alteraciones posturales como lo son síndromes cruzados o escoliosis, que pueden llegar a causar desequilibrios musculares que pueden a simple vista llegar a ser notorios.

Asimismo, se pueden hacer pruebas musculares activas, para poder lograr verificar el rango de movimiento y la calidad del mismo.

Tratamiento desde la fisioterapia para el síndrome del dolor miofascial

Como se ha mencionado en un principio, ciertamente la fisioterapia invasiva puede ser de mucha ayuda para poder abordar éste tipo de afección, se puede decir que dentro de la fisioterapia convencional también existen distintas herramientas que pueden ayudar en la rehabilitación de dicha afección en donde se pueden mencionar los siguientes:

  • Aplicación de agentes físicos térmicos: Especialmente mediante las compresas húmedo calientes o parafina líquida, tratamiento en donde se pueda promover un aumento de la temperatura local y así lograr un estado de analgesia.

  • Ejercicio terapéutico: Muy importante, en especial para estimular mecánicamente los tejidos blandos, en donde no solo se produce un estado de analgesia, sino que también se puede promover al aumento del rango articular y calidad de movimiento.

  • Estiramiento activo: Permitiendo la elongación de las fibras musculares de los grupos deseados para así causar una estimulación mecánica.

  • Liberación miofascial: Mediante técnicas superficiales y profundas que incidan en el tratamiento de restricciones a nivel del tejido fascial de los músculos.

En tal sentido, se debe destacar, que para disminuir los factores psicoemocionales es importante tomar en cuenta distintas medidas donde se pueden incluir:

  • Disminuir los estados o situaciones de estrés, promoviendo actividades que permitan la relajación total de la persona

  • Respetar los tiempos de descanso y buena alimentación

  • Realizar actividades recreativas que fomentan la segregación de hormonas como serotonina y endorfinas que influyen en los estados de felicidad y relajación

Así pues, es importante siempre tomar en cuenta éstos factores tanto físicos como psicoemocionales dado a que en casos crónicos pueden desencadenar distintas patologías que inciden en el estado de salud y bienestar físico, por tanto, también, es necesaria la intervención fisioterapéutica lo más temprano posible en éstos casos.